Cómo dice la lectura, nos encontramos en
una época donde la información se encuentra muy al alcance de nuestras manos, pero
no significa que seamos una comunidad bien informada, ya que existen factores
que nos convierten en víctimas de la infoxicación.
A
pesar de ser un documento escrito en el
año 2000, su funcionalidad práctica sigue vigente, ya que en el fondo nos habla
de cómo los usuarios de la información debemos ser lo suficientemente
analíticos como para saber cuando estamos siendo engañados con documentación
falsa y sin sustento académico.
El
autor nos dice debemos hacernos de una cultura de la clasificación de la
información, tema central de esta sesión, donde mediante recursos tecnológicos
es más sencillo llevar a cabo esta actividad que será base para el desarrollo
de nuestras carreras profesionales.
Si
aprendemos a ser lo suficientemente críticos podremos realizar una adecuada
selección y clasificación de la información para ocupar solo aquella que más
resuelva nuestras dudas respecto a los temas que estemos investigando y al
mismo tiempo, desechar aquella que no nos sirva.
Al
igual que en la lectura, cuando inicié con la búsqueda de información respecto
a mi investigación me sentí muy abrumado con todo lo que encontré en los
buscadores. Sentí que no tendría el tiempo suficiente para revisarlo todo. Es por
eso la importancia de la clasificación, ya que así eliminamos aquello que no
será de utilidad.
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